Centro de Aromas y Sabores:

Interesantes resultados del estudio sobre los haloanisoles fueron entregados a la industria del vino

10 de abril de 2010
Las conclusiones del estudio “Barrera Sanitaria para evitar el ingreso de haloanisoles a bodegas de vino” fueron presentadas en el pasado 8 de junio en un seminario organizado por DICTUC.

Temas como las diferencias de comportamientos entre TCA (tricloroanisol) y TBA (tribromoanisol), que las botellas de vidrio son inocuas al riesgo de contaminación de haloanisoles, que las tierras filtrantes son altamente absorbente y de rápida transferencia al vino o comparaciones entre los tipos de tapones son algunos de los hallazgos más importantes obtenidos del estudio “Barrera Sanitaria para evitar el ingreso de haloanisoles a bodegas de vino”.

Las conclusiones de este proyecto, desarrollado en conjunto por el Centro de Aromas y Sabores DICTUC, en asociación con Viñas de Chile, empresas proveedoras de insumos enológicos y VINNOVA, y financiado por Innova Chile de CORFO, fueron presentadas a la industria del vino en un seminario el pasado 8 de junio en el campus San Joaquín de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

El estudio inicial del proyecto tuvo como objetivos centrales el identificar los aspectos críticos del manejo en bodega que permitan la eliminación y/o el control preventivo de haloanisoles, estimar la magnitud real de esta contaminación y determinar el nivel máximo aceptable de TBA y TCA en vinos e insumos enológicos.

En este sentido, se detectó que el TCA transfiere en promedio un 40% más de haloanisoles que TBA, que en las botellas de vidrio no existe riesgo de transferencia desde el embalaje al envase y que las tierras filtrantes son altamente absorbente (un 80% desde un ambiente contaminado) y presentan una rápida transferencia al vino, llegando incluso a 15% del contenido total de haloanisoles al inicio del filtrado.

Asimismo, en las comparaciones de los tipos de tapones se detectó que uno natural presenta una alta variabilidad entre unidades, mientras que el porcentaje de extracción desde ambiente de un tapón sintético es 15 veces menor que la del natural, con menor variabilidad y en el caso de uno de silicona es 2 veces mayor.

En cuanto a las barricas se detectó que presentan contaminación heterogénea en su interior y presentan un porcentaje de extracción desde ambiente 2 veces mayor que tapón natural.

Además, durante las presentación de los resultados y conclusiones, a cargo de los profesionales del Centro de Aromas y Sabores DICTUC, María Inés Espinoza, Gerente de Operaciones, y Gerard Casaubon, Gerente, se analizaron los umbrales de detección para TBA y TCA que se encuentran en alrededor de 3,2 y 4,0 ng/L para las principales variedades de vino, concluyendo que TBA + TCA no deberían sumar más 3,0 ng/L en vinos terminados. Asimismo, se entregaron los límites máximos haloanisoles extraíbles que debería presentar cada insumo para evitar concentraciones entre 2 y 4 ng/L en el vino final.

Como acciones futuras de este proyecto, se establecieron diversas acciones de trabajo durante el seminario que involucran a toda la Industria vitivinícola. Entre ellas destacan la formación del comité certificador de haloanisoles, la formulación de las bases de certificación y protocolos de muestreo, la obtención de la Acreditación del laboratorio en el INN como organismo certificador, la puesta en marcha del sistema, más instancias de transferencia de resultado y la formación de un nuevo equipo asistencia técnica del Centro de Aromas y Sabores de DICTUC.

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