
Halloween: ¿qué tan seguras son las máscaras que usan los niños?

Colores llamativos, diseños de personajes y materiales de distintas texturas. Las máscaras y los accesorios de Halloween son parte de la diversión, pero ¿cómo saber si son seguros para los niños?
La composición de estos productos y las características de sus materiales son aspectos importantes al evaluar su calidad y seguridad. Dependiendo de su fabricación, algunos artículos pueden contener sustancias químicas que requieren control, como metales pesados o solventes, cuyos niveles deben ajustarse a los requisitos aplicables a cada tipo de producto.
Por eso, la evaluación de la composición química y el cumplimiento de las exigencias sanitarias son fundamentales para contribuir a la seguridad de los productos destinados al uso infantil.
En Chile, el Reglamento sobre Seguridad de los Juguetes establece requisitos para estos productos, incluidos límites para determinadas sustancias químicas, como el tolueno y diversos metales pesados.
¿Qué aspectos se deben considerar al elegir máscaras y disfraces para Halloween?
- Revisa el etiquetado: Comprueba que el producto incluya la información del fabricante o importador y las indicaciones de uso correspondientes.
- Prefiere el comercio establecido: Comprar en tiendas formales facilita el acceso a productos que deben cumplir con las exigencias aplicables.
- Observa el estado del producto: Evita artículos con olores químicos intensos, materiales deteriorados o piezas que puedan desprenderse fácilmente.
- Considera el uso previsto: Asegúrate de que la máscara permita una adecuada visión y respiración, y que sus materiales sean apropiados para la edad del niño.
Estas precauciones ayudan a tomar decisiones informadas, aunque la apariencia de un producto no permite determinar por sí sola su composición química ni confirmar su seguridad.
En Dictuc, la unidad de Fisicoquímica y Microbiología, a través de ensayos especializados tiene la capacidad de caracterizar componentes de interés y apoyar la verificación de requisitos aplicables, según el tipo de producto.
Entre los parámetros que se pueden analizar destacan:
- Metales pesados: como plomo, cadmio, mercurio o arsénico, presentes en algunos pigmentos o pinturas. En contacto prolongado con la piel o si se inhalan partículas, pueden afectar el sistema nervioso o el desarrollo infantil.
- Formaldehído: sustancia que puede encontrarse en ciertos plásticos o telas sintéticas, capaz de causar irritación en ojos, nariz o piel en altas concentraciones.
- Tolueno: solvente utilizado en adhesivos o pinturas. Su exceso puede provocar dolor de cabeza o irritación; la normativa chilena lo limita a 170 mg/kg en juguetes.
- Cloruro de vinilo: compuesto usado en la fabricación de plásticos como el PVC, con potencial cancerígeno en exposiciones prolongadas. Aunque en Chile aún no existe un límite específico, la normativa europea fija un máximo de 1 mg/kg.
Natalia Morales, Gerente de Unidad Fisicoquímica y Microbiología de Dictuc, destaca que “Este tipo de análisis permite a las empresas detectar riesgos potenciales, validar la seguridad de materiales y respaldar el cumplimiento normativo, contribuyendo así a la protección de la salud pública y la confianza de los consumidores”.
Este Halloween, la diversión también comienza con decisiones informadas.






