Dictuc / Artículos / Noticias / Chile Sin Bolsas Plásticas: una reflexión sobre el impacto de la Ley que las prohíbe

Columna de Anne-Lise Bohaud Ausset, Ingeniera de la unidad GreenLab de Dictuc.

Las bolsas plásticas desechables de un solo uso han sido ampliamente utilizadas para transportar mercancías porque son asequibles, higiénicas y suficientemente resistentes para el uso que les damos. Además, en varios casos, las bolsas plásticas consumen menos recursos (energía, agua) que otras alternativas (por ejemplo, las bolsas de papel en algunos casos) (UN Environment, 2018b). Sin embargo, algunas de las características que hacen que las bolsas hayan sido comercialmente exitosas (como su precio, durabilidad y resistencia) también contribuyen a hacerlas difíciles de manejar una vez convertidas en residuos y ambientalmente nocivas si son mal gestionadas (UN Environment, 2018b).

Las bolsas plásticas desechables y de un solo uso son consideradas como problemáticas porque están asociadas a un mal uso de parte de los consumidores que, luego de utilizarlas, no siempre se aseguran de disponerlas correctamente. En estos casos, si no se recogen, estas son responsables de una contaminación visual durante años asociada a su largo tiempo de degradación en la naturaleza, estimado en hasta 1000 años (UN Environment, 2018b). Además, por su carácter ligero, las bolsas abandonadas en el medio ambiente se suelen transportar por viento o flujos de agua durante largas distancias, llegando hasta los océanos, donde afectan la calidad de las aguas y causan daños a la fauna marina. Se estima que ingresan entre 4,8 y 12,7 millones de toneladas métricas de residuos plásticos por año a los océanos (Jambeck et al., 2015), de los cuales las bolsas representan 40% a 50% (Ministère de la Transition écologique et solidaire, 2019). Las fuentes científicas indican que 600 especies marinas se encuentran actualmente afectadas por la ingesta de plásticos provenientes de bolsas (ingeridas en su totalidad o en formato de fragmentos)[1] y otros tipos de artefactos (Jambeck et al., 2015), lo que también lleva a la contaminación de nuestra propia comida[2] (Ministère de la Transition écologique et solidaire, 2019).

Además, las bolsas plásticas son consideradas como problemáticas porque al final de su vida útil su carácter ligero y volátil dificultan su manejo en los sitios de tratamiento, durante la descarga o el almacenamiento (en los centros de clasificación en particular), o durante la fase de transporte de los residuos (Ministère de la Transition écologique et solidaire, 2019), y obligan a que se tomen precauciones adicionales para evitar que estas lleguen al ambiente.

Otro problema con las bolsas plásticas es que, al ser de uso común, fomentan el consumo de productos desechables de un solo uso, los que no están diseñados para ser reutilizados y están hechos de materiales no valorizables. De esta manera, contribuyen a perpetuar hábitos de producción y consumo lineales, que no permiten optimizar los recursos del planeta que habitamos. Prácticas que son parte de un modelo que hoy, en el contexto de la crisis ambiental y climática que estamos viviendo, se hace cada vez más necesario de corregir hacia un modelo circular, con patrones de producción y de consumo más adecuados a las prioridades ambientales y climáticas.

Estos problemas han llevado a que numerosos países[3] tomen medidas de restricción de fabricación, entrega y/o uso de las bolsas plásticas, considerando que el consumo de estas podría ser evitado en varios casos, y porque podemos acostumbrarnos a utilizar otras alternativas más sustentables para llevar las cosas que compramos o utilizamos en nuestro cotidiano.

El 2018 se promulgó la Ley 21.100 que prohíbe la entrega de bolsas plásticas de comercio en todo el territorio nacional, con el objetivo de “proteger el medio ambiente en nuestro país” (MMA, 2018). La Ley distingue entre las bolsas de transporte de mercaderías de aquellas bolsas con motivos higiénicos o para evitar el desperdicio de alimento, donde estas últimas quedan fuera de la restricción (por ejemplo, envases de alimentos en contacto directo). También define un cronograma con una ambición gradual, empezando por las bolsas de supermercado, que busca en 18 meses, a partir del pasado 3 de agosto (2020), alcanzar la prohibición de todas las bolsas, incluidas las que se entregan en los negocios de barrio y en la feria. De esta forma, desde hace poco, Chile se convirtió en el primer país de América Latina en prohibir totalmente la entrega de bolsas plásticas en el comercio, en todo su territorio.

Se estima que antes de la Ley 21.100, en Chile se usaban 3.400 millones de bolsas plásticas al año, lo que equivale a un consumo de 200 bolsas anuales por persona (MMA, 2019). Además, desde el funcionamiento parcial de esta ley (3 de agosto de 2018) hasta el día de hoy se habría evitado la entrega de alrededor de 4.800 millones de bolsas plásticas de supermercado (MMA, 2020). Esto equivale a unas 35.280 toneladas de plástico (MMA, 2019), es decir a un 3,5% del consumo aparente total de plásticos de un año completo en el país (ASIPLA, 2019). El consumo de bolsas evitado permitió que no se generaran las emisiones de GEI asociadas a su fabricación, transporte y manejo, así como los otros impactos ambientales negativos descritos previamente.

A la fecha, la prohibición de las bolsas plásticas establecida por la Ley 21.100 es considerada como un éxito porque se ha logrado implementar en el plazo establecido en todos los establecimientos del país que esta abarca. Este éxito se debe, entre otros aspectos, a que la normativa ha tenido buena recepción entre los ciudadanos, en los cuales ha generado un aumento de conciencia ambiental y un cambio de hábitos. En este aspecto, la última Encuesta Nacional de Medio Ambiente de 2018 indica que el 95% de los encuestados está de acuerdo con prohibir la entrega de bolsas plásticas para no contaminar el medio ambiente, y que un 66% de la población, cuando va de compras, lleva una bolsa reutilizable (DESUC & MMA, 2018), mientras que en 2016 solamente un 42% de los encuestados de la Encuesta Nacional de Medio Ambiente y Cambio Climático declaraba estar de acuerdo con que los municipios restringieran el uso de bolsas plásticas en el comercio (DESUC & MMA, 2016).

En Chile, las bolsas han sido sustituidas por alternativas, siendo las más comúnmente encontradas bolsas reutilizables de polipropileno (PP), o de tela (en general de algodón convencional), entregadas y/o comercializadas en el país como sustitutos de las bolsas prohibidas. Sin embargo, aún no existe información, tanto para el consumidor como para el regulador, en cuanto al verdadero impacto de las alternativas disponibles en el mercado nacional, desde el punto de vista de la sustentabilidad. Esta falta de información y datos duros que permitan evaluar el real impacto de la Ley es, a nuestro juicio, una debilidad de la legislación.

Hoy en día existe una serie de metodologías de evaluación que permiten analizar tanto el impacto económico como socioambiental de las nuevas normativas ambientales, las cuales apoyan el proceso de diseño y evaluación de las normativas, permitiendo mejorarlas. Una de las herramientas especialmente diseñada para la comparación de diferentes productos desde el punto de vista de la sustentabilidad es el Análisis de Ciclo de Vida (ACV, por sus siglas), que se utiliza considerando el ciclo de vida completo de los productos, desde la adquisición de la materia prima para su fabricación hasta la disposición final o valorización de sus residuos.

Esta metodología, aunque no abarque todos los posibles impactos, por ser algunos difíciles de incorporar, sí es una excelente herramienta para hacer una evaluación objetiva. Para ser verdaderamente útil para la toma de decisiones, es preferible que los estudios de ACV se realicen de manera específica al país, considerando sus características intrínsecas tales como la disponibilidad de materias primas y de productos, presencia de industrias y de alternativas de valorización, y distancias geográficas desde los lugares de fabricación hasta los puntos de venta, entre otras.

La importancia de realizar estudios de ACV al momento de elaborar políticas y/o normativas, es decir ex ante a su aplicación, se hace aún más clara en el caso de medidas enfocadas a restringir o prohibir un tipo de producto. Es relevante conocer los impactos ambientales de las alternativas que sustituirán los artefactos prohibidos a fin de poder orientar adecuadamente el ecodiseño de los sustitutos a los cuales queremos dar la prioridad en el mercado nacional.

En el caso de las bolsas plásticas, existe espacio para que el análisis ex post del impacto de la Ley permita mejorar su implementación para lograr de mejor forma sus objetivos. Cualquier toma de decisión, tanto de parte de los reguladores como de cualquier entidad que busque generar un cambio de hábitos de producción y consumo positivo, desde el punto de vista de la sostenibilidad, debiera realizarse en base a un estudio por medio del uso de metodologías de evaluación que incorporen todo el ciclo de vida del producto en cuestión y las alternativas que lo reemplazan, como podría ser un ACV.

Como GreenLab, con el apoyo de CORFO, coejecutamos con el Centro de Envases y Embalajes de Chile de (CENEM) un proyecto en el cual desarrollamos EcoPackaging Chile, una herramienta disponible en línea y de libre acceso específica para la realización de ACV, que permite comparar diferentes productos en base a una serie de indicadores ambientales que toman en cuenta las características propias de Chile. Los resultados de dichos indicadores, estimados desde la cuna a la tumba de cada producto mediante ACV realizados sobre la industria nacional, se obtienen en forma apropiada para la comparación de diferentes productos. Dicha herramienta está diseñada para la realización de ACV de los envases y embalajes, pero podría replicarse para otros tipos de productos, como, por ejemplo, bolsas plásticas y sus alternativas. Los antecedentes contenidos en ella son parte del repositorio de ACV de la industria nacional, disponible para su uso por quien lo pueda aprovechar, desde legisladores e industrias hasta consumidores.

A pesar de estos avances, en el contexto actual de la pandemia por COVID-19, “el regreso de las bolsas plásticas desechables de un solo uso observable en varios comercios del país permite imaginar que el cambio de hábito es aún frágil y que la eliminación total de las bolsas plásticas impuesta por la Ley podría ser más difícil de lograr que lo planificado”.  A pesar de ser una situación extrema, reconocer la fragilidad de nuestros nuevos hábitos de consumo puede ser una oportunidad para reflexionar sobre que aún falta investigación respecto a cuáles son las mejores opciones que podemos desarrollar y utilizar para llevar nuestra vida cotidiana con el menor impacto ambiental posible y con una seguridad sanitaria satisfactoria.

GreenLab es la unidad de Dictuc S.A. que presta servicios de asesoría para contribuir al desarrollo sustentable de Chile y el mundo, desarrollando análisis de la más alta calidad para la toma de decisiones, públicas y privadas, en el logro de sus objetivos ambientales. Para más información sobre nuestros estudios visite nuestra página web

Referencias
[1] Se han encontrado altas concentraciones de materiales plásticos, particularmente bolsas de plástico, que bloquean las vías respiratorias y estómagos de cientos de especies diferentes. Las bolsas de plástico en el océano se parecen a las medusas y a menudo son ingeridas por tortugas y delfines que las confunden con comida (UN Environment, 2018b).
[2] Hay evidencia emergente de que las sustancias químicas tóxicas agregadas durante el proceso de fabricación se transfieren del plástico ingerido a los tejidos de los animales, y eventualmente entran en la cadena alimentaria también para los humanos (UN Environment, 2018b).
[3] En 2018, 127 países en el mundo habían adoptado una legislación para regular las bolsas plásticas, en forma total o parcial (UN Environment, 2018a).
Bibliografía
ASIPLA. (2019). Estudio sobre reciclaje de plásticos en Chile. http://www.asipla.cl/wp-content/uploads/2019/04/190328-Estudio-sobre-Reciclaje-de-Plásticos-en-Chile-Resumen-Ejecutivo.pdf
DESUC, & MMA. (2016). Encuesta Nacional de Medio Ambiente y Cambio Climático 2016 (p. 126). https://mma.gob.cl/wp-content/uploads/2018/01/Informe-Final_2016.pdf
DESUC, & MMA. (2018). ENCUESTA NACIONAL DE MEDIO AMBIENTE 2018 (pp. 1–122). https://mma.gob.cl/wp-content/uploads/2018/03/Informe-Final-Encuesta-Nacional-de-Medio-Ambiente-2018.pdf
Jambeck, J., Geyer, R., Wilcox, C., Siegler, T. R., Perryman, M., Andrady, A., Narayan, R., & Lavender Law, K. (2015). Plastic waste inputs from land into the ocean. Science, September 2014, 1655–1734. https://doi.org/10.1017/CBO9781107415386.010
Ministère de la Transition écologique et solidaire. (2019). Déchets marins. https://www.ecologique-solidaire.gouv.fr/dechets-marins
MMA. (2018). Ley 21100. Prohíbe la entrega de bolsas plásticas de comercio en todo el territorio nacional. https://www.leychile.cl/Navegar?idNorma=1121380&buscar=21100
MMA. (2019). Ministra Schmidt hace balance de la ley de bolsas plásticas y entrega alternativas reutilizables a peatones. https://mma.gob.cl/ministra-schmidt-hace-balance-de-la-ley-de-bolsas-plasticas-y-entrega-alternativas-reutilizables-a-peatones/
MMA. (2020). #Chao Bolsas Plásticas (Infografía). https://www.instagram.com/p/CCL1rzPA_wN/?utm_source=ig_web_button_share_sheet
UN Environment. (2018a). Legal Limits on Single-Use Plastics and Microplastics: A Global Review of National Laws and Regulation. Unep.
UN Environment. (2018b). SINGLE-USE PLASTICS: A Roadmap for Sustainability. https://www.unenvironment.org/resources/report/single-use-plastics-roadmap-sustainability