Dictuc / Artículos / Noticias / Dictuc ofrece nuevo servicio de Estudio de Vida Útil en Alimentos

Permitirá a la industria alimentaria conocer el tiempo de vida de sus productos desde el punto de vista microbiológico y también sensorial, utilizando el criterio de los consumidores.

El nuevo servicio de Vida Útil en Alimentos que realiza Dictuc, a través de su Centro de Aromas y Sabores, pone a disposición de la industria de Alimentos una metodología de estudio con la cual podrá conocer el tiempo de vida de sus productos, tanto desde el punto de vista microbiológico como del sensorial, utilizando el criterio de los consumidores.

El servicio consiste en la evaluación en el tiempo de la cantidad de microorganismos que tiene un producto, además del análisis desde el punto de vista del consumidor en relación al momento en que tal producto deja de ser apetecible.

Para llevar a cabo este análisis, los alimentos son testeados en el tiempo para determinar el aumento de los microorganismos que tiene y, por tanto, si cumple con la normativa vigente. En paralelo, el producto es entregado a un panel de consumidores que va determinando si el mismo es apetecible o no. Desde esta última perspectiva, la vida útil finaliza una vez que el alimento supera el criterio de 50% de rechazo.

El Jefe de la sección Desarrollo de Nuevos Productos y Estudios de Consumidores de la unidad Centro de Aromas y Sabores de Dictuc, Cristián Castro, explica que “este estudio es muy favorable para la industria de alimentos porque, al conocer la vida útil tanto microbiológica como sensorial de un producto, se pueden tomar determinaciones como, por ejemplo, en qué envase venderlo, cuánta refrigeración requiere, e incluso, cuánto se debe producir”.

El Centro de Aromas y Sabores de Dictuc analiza y evalúa objetivamente el componente químico, sensorial y hedónico, permitiendo la introducción de modificaciones desde las materias primas, a través del proceso de producción hasta llegar al consumidor en industrias donde el aroma y el sabor son claves para dar valor agregado a los productos vitivinícolas, pisqueros, corcheros, frutícolas, alimentos, bebidas farmacéuticos y de perfumería, entre otros.